Acabamos de concluir el recientemente publicado libro de don José Luis Sampedro Escolar, DINASTÍAS DE TRAICIÓN, de la editorial Esfera de los Libros, cuya lectura se recomienda vivamente, por su amenidad y por su rigor.
El hilo argumental, resumido por el propio autor, podría ser este: "La oscura historia de las coronas europeas: la realidades dinásticas detrás de Pedro I el Cruel, Enrique IV de Francia, Fernando VII el deseado, Isabel II de Inglaterra, Luis Alfonso de Borbón…" temas del todo atractivos para todos los que gustamos de estas ciencias.
Don José Luis Sampedro, quien nos honra con su amistad, está especializado en dinastías europeas. En esta obra estudia la idea de legitimidad de la que todas las actuales casas reales presumen, pero de la que no gozan todos los pretendientes a ocupar los tronos de nuestro viejo continente.
El libro oferta argumentos para un buen número de entradas a este tedioso blog pero no se desea atentar contra la ley de propiedad intelectual. En consecuencia se propone solo una reflexión, como muestra del rigor y amenidad del libro, acerca de la actual casa real de Francia, tomando como base el capítulo dedicado a los conflictos dinásticos en la sucesión a aquella real casa. Se trata de una curiosidad heráldica notable.
Como sabe, improbable lector, de acuerdo con el autor, el actual primogénito de los Capeto, descendiente del rey Luis XIV de Francia, don Luis Alfonso de Borbón, que es bisnieto del general Franco, ve hoy discutidos sus derechos a la jefatura de la dinastía de Francia por sus primos lejanos, los Orleáns, que son descendientes: De Luis XIII, del regicida Felipe Igualdad y de Luis Felipe I.
El personaje histórico de Felipe Igualdad, que siendo duque de Orleáns renunció a su título durante la Revolución francesa, sería digno de otra novela. De personalidad discutida, la realidad es que votó a favor de guillotinar a su primo, el rey Luis XVI. Su hijo por el contrario, aceptó sustituir al rey Carlos X, accediendo al trono como Luis Felipe I, rey de los franceses.
Pero volviendo al tema de esta entrada: En la actualidad, como jefe de la dinastía real de Francia, Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, usa el título de espera de duque de Anjou, uno de los muchos que usaban los reyes franceses y que ostentó su antepasado directo, el que después sería el monarca don Felipe V de Borbón, antes de ser llamado a reinar en España.
Pero, y este es el lugar al que queremos llegar, aunque aquel duque de Anjou, Felipe V de España después, traía las armas de Francia brisadas con bordura de gules, según se disponen desde entonces en nuestro escudo nacional,
el actual duque de Anjou, el pretendiente Luis Alfonso de Borbón, usa el escudo de armas que corresponde a su pretensión: El propio de los reyes de Francia, las lises de oro sobre fondo azur sin brisura alguna:
Para concluir, se insiste en el rigor y máximo entretenimiento de esta obra de fácil y amena lectura.
El hilo argumental, resumido por el propio autor, podría ser este: "La oscura historia de las coronas europeas: la realidades dinásticas detrás de Pedro I el Cruel, Enrique IV de Francia, Fernando VII el deseado, Isabel II de Inglaterra, Luis Alfonso de Borbón…" temas del todo atractivos para todos los que gustamos de estas ciencias.
Don José Luis Sampedro, quien nos honra con su amistad, está especializado en dinastías europeas. En esta obra estudia la idea de legitimidad de la que todas las actuales casas reales presumen, pero de la que no gozan todos los pretendientes a ocupar los tronos de nuestro viejo continente.
Como sabe, improbable lector, de acuerdo con el autor, el actual primogénito de los Capeto, descendiente del rey Luis XIV de Francia, don Luis Alfonso de Borbón, que es bisnieto del general Franco, ve hoy discutidos sus derechos a la jefatura de la dinastía de Francia por sus primos lejanos, los Orleáns, que son descendientes: De Luis XIII, del regicida Felipe Igualdad y de Luis Felipe I.
El personaje histórico de Felipe Igualdad, que siendo duque de Orleáns renunció a su título durante la Revolución francesa, sería digno de otra novela. De personalidad discutida, la realidad es que votó a favor de guillotinar a su primo, el rey Luis XVI. Su hijo por el contrario, aceptó sustituir al rey Carlos X, accediendo al trono como Luis Felipe I, rey de los franceses.
Pero volviendo al tema de esta entrada: En la actualidad, como jefe de la dinastía real de Francia, Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, usa el título de espera de duque de Anjou, uno de los muchos que usaban los reyes franceses y que ostentó su antepasado directo, el que después sería el monarca don Felipe V de Borbón, antes de ser llamado a reinar en España.
Pero, y este es el lugar al que queremos llegar, aunque aquel duque de Anjou, Felipe V de España después, traía las armas de Francia brisadas con bordura de gules, según se disponen desde entonces en nuestro escudo nacional,
el actual duque de Anjou, el pretendiente Luis Alfonso de Borbón, usa el escudo de armas que corresponde a su pretensión: El propio de los reyes de Francia, las lises de oro sobre fondo azur sin brisura alguna:
Para concluir, se insiste en el rigor y máximo entretenimiento de esta obra de fácil y amena lectura.



En ellos se aprecia con cierta nitidez que los eslabones se componen, entre otros elementos, del escudo nacional-real.
como el reino, España,
poseen las mismas armas si no se acompañan de los adornos exteriores a los escudos.
Al hilo de las recientes entradas relativas a las diferentes armas que conforman la bordura componada del escudo de la ciudad de Almería, se desea llamar su atención, improbable lector, sobre un hecho cierto que quizá conozca, pero sobre el que existen a menudo confusiones que se desean aclarar.
Los escudos que se resumen en esos cuatro cuarteles no representaron en su origen territorios. No. Representaron y fueron realmente embrazados, por los individuos que regían esos territorios, por sus reyes. Es decir, desde su nacimiento y durante siglos, esos cuatro escudos no eran otra cosa que las armas de los reyes de Castilla, de León, de Aragón y de Navarra.
No representaban territorio alguno, eran las armas solamente del rey de cada uno de ellos. Esto es, los cuatro cuarteles principales de nuestro escudo nacional, representan hoy territorios, consecuencia de un mecanismo intelectual que ha dado en suponer que las armas del rey, representan al reino.
Se insiste, los cuatro cuarteles principales de nuestro escudo nacional fueron originalmente armas portadas verdaderamente por los reyes de esos territorios. Es decir, son armas de base personal que concluyeron, al cabo de los siglos, representando los territorios sobre los que los reyes ejercían su soberanía. 
Los reyes de Navarra, como ya se explicó, portaron tradicionalmente un escudo de gules pleno.
La fábula de la ruptura de las cadenas en las Navas, como recordará improbable lector, no es más que un poético cuento, muy gráfico y didáctico pero fabulación absoluta.
según la costumbre, hasta hace bien poco vigente, que consideraba el sable, al igual que el púrpura, tanto metal como color. Recuerde las armas del cardenal Wojtyla:
no son, en ningún caso, las armas de rey alguno de Navarra. Más podrían identificarse en estos reinos que hoy son España, bien con el águila del Sacro Imperio, bien con las armas que trajo a la casa real de León y Castilla la reina doña Beatriz de Suabia, esposa de san Fernando III.
Hemos encontrado casualmente esta rigurosamente heráldica, pero no por eso menos divertida,
Acompaña a esta entrada el escudo de la ciudad de Almería.
Recoge en su centro las armas de la ciudad de Génova, en el que fuera reino de Cerdeña, como homenaje a los genoveses que acudieron a la llamada del rey don Alfonso VII de Castilla, en 1147 para conquistar la ciudad, que volvería a perderse en manos de la morisma, hasta ser recuperada finalmente para la cristiandad en 1489.
Hoy se propone otro mueble que también se encuentra situado en el escudo nacional, entado en punta: La granada. 
Al detenerse a observar cual es el proceso de maduración de la granada, se comprueba que, efectivamente, 








