sábado, 2 de abril de 2011

SÁBADO: IMÁGENES

Hoy se proponen a su recreo, que imagino que será coincidente en alguna medida con el de quien suscribe, algunas imágenes que he extraído de la red. Estas instantáneas no pretenden nada, no conducen a ninguna idea, no concluyen en ningún novedoso concepto. Se trata únicamente  de imágenes de contenido heráldico o similar que, a buen seguro, le harán recordar alguna noción de nuestras ciencias.

Comienzo con las armas del que fuera reino de Sajonia: Un elegante burelado de oro y sable de diez piezas, con cracolín de sinople puesto en banda.
Por un lado, el cracolín, como ya sabe improbable lector, es la representación de una corona. Cracolín que se dispone igualmente en la enseña del reino de Valencia.

Por otro, burelado, puestos a repasar, es la voz en lingua blasona que sirve para significar un escudo que contiene un número par de fajas de esmaltes alternos.
La diferencia con un fajado viene determinada por el número impar de fajas de este último.
A continuación se expone una composición heráldica existente en la catedral de Winchester, en el Reino de Inglaterra. Representa al cardenal Beaufort, hijo bastardo del duque de Lancaster y en consecuencia nieto del rey Eduardo III. Bastardía posteriormente legitimada por matrimonio, como se debe ahora expresar, de sus progenitores A y B.
Diferencia las armas del rey de Inglaterra por medio de una elegante filiera componada de plata y azur.
La filiera, una bordura disminuida, es de uso común como pieza para diferenciar armas. Con ese fin ha sido utilizada por el actual prelado del Opus Dei, don Javier Echevarría,
para diferenciar sus armas de las de su antecesor en el empleo, don Álvaro del Portillo.
A continuación se añaden unas imágenes que recuerdan la ornamentación basada en la heráldica. La primera de ellas tomada del castillo galés de Coch.
Y esta otra de una pila bautismal austríaca.
Continúo, para terminar, con una serie de escudos que se enmarcan en el interior de una cinta.



Escudos necesariamente británicos toda vez que se trata de la venera, extraña pero venera a fin de cuentas, de la orden de la Jarretera.
Vienen a colación para recordar que el uso de cinta alrededor de unas armerías significa, al menos intuitivamente, que se trata de un recipendario de la orden citada.
No es en consecuencia correcto inscribir las armerías propias,  o institucionales, en el contorno de una cinta a la que se añadan textos, salvo en aquel entorno y para expresar la concesión de la jarretera. Aunque se trate de colegios de nobles titulados en reinos extranjeros extintos.