
Compartiendo recientemente mesa y mantel, y copas, con dos expertos, auténticos maestros de nuestras ciencias, quienes me honran con su amistad, don Jose Luís Sampedro Escolar y don José Antonio Vivar del Riego, la conversación nos llevó a repasar enlaces familiares, a poner en común los motivos de elección de armas de encumbradas familias y a exponer las causas por las que algunos clanes familiares optaron en su momento por cuartelar las armas en sotuer siendo oriundos del reino de Castilla.
Y es que el cuartelado en sotuer, como ya estableció el maestro heraldista don Faustino Menéndez-Pidal, se puede considerar señal de identidad propia de los reyes del reino de Aragón y condes de Barcelona y por asimilación, de las familias de aquel territorio. Así, el conocido cuartelado en sotuer de las armas de Aragón-Cataluña, con las armas de los Hohenstauffen, armas del reino de Dos Sicilias, fue imitado con profusión por las más encumbradas familias de aquellos reinos.
Y es que el cuartelado en sotuer, como ya estableció el maestro heraldista don Faustino Menéndez-Pidal, se puede considerar señal de identidad propia de los reyes del reino de Aragón y condes de Barcelona y por asimilación, de las familias de aquel territorio. Así, el conocido cuartelado en sotuer de las armas de Aragón-Cataluña, con las armas de los Hohenstauffen, armas del reino de Dos Sicilias, fue imitado con profusión por las más encumbradas familias de aquellos reinos.




En cualquier caso, en una época en la que ya la heráldica no buscaba un reconocimiento gráfico en la batalla sino un reconocimiento de salón de los entronques de abolengo, el escudo se cuarteló en sotuer.
En 1440, el recién creado por Juan II, primer marques de Santillana, combinó las armas de sus padres, don Diego Hurtado de Mendoza, X señor de la casa de Mendoza con las de su madre, Leonor Lasso de la Vega, heredera de la casa de la Vega y señora de la región de Santillana en el actual Santander. Y la combinación de tan importantes armerías se hizo en sotuer.

