Hoy, que es sábado, solo se proponen un par de imágenes.
La primera de ellas ha sido tomada en la calle de Alcalá, de Madrid.
Se trata de las armas reales abreviadas, tan al uso hasta el reinado de Alfonso XIII, el llamado cuartelado real con el que tantas glorias alcanzó España entera, con Granada entado en punta y Borbón-España en escusón ovalado; acoladas de la cruz de la orden de Calatrava y orladas del collar de la orden del Toisón.
La fotografía fue tomada del tímpano de la iglesia de las Calatravas de Madrid.
La segunda imagen que hoy se propone, remitida por mi sevillano amigo y compañero de armas y empleo militar don Ramón González González, marqués de Coronil en el reino del Maestrazgo, representa las actuales armas nacionales, despreciados los adornos exteriores, soportadas por un águila heráldica típicamente española, esto es, con sus alas dispuestas hacia abajo.
La escena se tomó en el parque de María Luisa, de la ciudad de Sevilla. Sin entrar en manifestaciones políticas, quiero expresar mi confianza en que la llamada ley de la memoria histórica, que muy bien se podría denominar al revés, del olvido histórico, no cargue contra tan distinguida escultura.
La primera de ellas ha sido tomada en la calle de Alcalá, de Madrid.
Se trata de las armas reales abreviadas, tan al uso hasta el reinado de Alfonso XIII, el llamado cuartelado real con el que tantas glorias alcanzó España entera, con Granada entado en punta y Borbón-España en escusón ovalado; acoladas de la cruz de la orden de Calatrava y orladas del collar de la orden del Toisón.La fotografía fue tomada del tímpano de la iglesia de las Calatravas de Madrid.
La segunda imagen que hoy se propone, remitida por mi sevillano amigo y compañero de armas y empleo militar don Ramón González González, marqués de Coronil en el reino del Maestrazgo, representa las actuales armas nacionales, despreciados los adornos exteriores, soportadas por un águila heráldica típicamente española, esto es, con sus alas dispuestas hacia abajo.
La escena se tomó en el parque de María Luisa, de la ciudad de Sevilla. Sin entrar en manifestaciones políticas, quiero expresar mi confianza en que la llamada ley de la memoria histórica, que muy bien se podría denominar al revés, del olvido histórico, no cargue contra tan distinguida escultura.
El autor del volumen es el hidalgo, divisero del solar de Tejada, don Francisco Manuel de las Heras y Borrero, que es miembro de número del Colegio heráldico y cuyas armas, de la mano del insigne artista heráldico
La presentación de esta obra correrá a cargo del cronista de armas de Castilla y León, don Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, III marqués de la Floresta, cuyas armas son estas,
y del doctor don José María de Montells y Galán.
Como anticipo de la próxima entrada en la que se propondrá el excelente libro que ha escrito el teniente coronel don Eduardo García-Menacho y Osset, publicado por el Ministerio de defensa,
hoy se trae a su memoria, improbable lector, la convocatoria del curso de heráldica que se imparte anualmente en el Instituto de historia y cultura militar.
El plazo para solicitar la admisión al mismo concluirá mañana, viernes catorce de mayo. La página en la que se recogen los datos relativos a la inscripción se encuentra ubicada en
Se trata, como ya se ha expuesto en varias ocasiones, de un símbolo tradicional asociado a los reyes de armas. Las tres coronas que se disponen en el escudo son las propias de ese oficio, cuyos adornos son cuatro cruces patés, tres vistas.
Conociendo el bagaje cultural del conferenciante y su amenidad expositiva la cita es obligada, improbable lector.
Esta entrada hace la novecientas treinta y tantas de las que han ido apareciendo a lo largo de la efímera vida de este blog de heráldica. Y con esta entrada el blog concluye.
La heráldica se mantiene viva. Permanece viva en tanto que se siguen, no solo exhibiendo antiguas armerías, sino adoptando armas nuevas.
Como recordará, improbable lector, el escudo, en estos reinos que son España, es propiedad de quienquiera que desee hacerse diseñar armas nuevas. No es necesario ser noble, no se requiere condición alguna. Únicamente hay que elegir unas armas. Nada más.
En otros reinos de nuestro entorno geográfico europeo no ocurre así, siendo necesario poseer o acceder a la condición de noble.
Aquí no. En los reinos que hoy son España y en todos aquellos virreinatos que algún día pertenecieron a la corona, ostenta armas quienquiera que desee poseer un escudo.
Pero también es cierto que resulta del todo conveniente y muy acorde a las más antiguas tradiciones españolas, que así lo exigían, registrarlo ante la autoridad de un rey de armas.
El último individuo que ostentó este cargo de rey de armas, acreditado ante el ministerio de Justicia, falleció en 2005. Falleció quien, en nombre del rey y con el visto bueno de las autoridades del ministerio de justicia, podía registrar armas nuevas.
Y ante la
Frente a este estado de cosas cabe plantearse la siguiente reflexión: Naciones tan adelantadas socialmente como Inglaterra, Holanda, Canadá o Suecia, mantienen la figura de los reyes de armas. Figura que aquí, como ha quedado expuesto, permanece vacante desde 2005.
Sin embargo no existe inconveniente en aceptar que en España existen actualmente cronistas de armas, heráldicamente muy capacitados, que se encargan de ordenar adecuadamente los escudos de los municipios de las diferentes regiones. Cronistas que han sido nombrados por las diferentes comunidades autónomas y cuyas funciones y pareceres han sido publicados en los diferentes boletines oficiales regionales, perdón autonómicos.
Si el puesto entonces de rey de armas permanece vacante, existiendo sin embargo quien, por su capacidad, pueda ocuparlo ¿no debería sopesarse la posibilidad de recrear la figura, de dar vida de nuevo al cargo?
Algunas de las páginas sobre heráldica que todo heraldista virtual debería visitar periódicamente:








