Al hilo de la reciente entrada relativa a la coherencia entre principios y modo de actuar del gran duque Enrique de Luxemburgo, escribe don Joao Portugal, para poner de manifiesto un aspecto. Se trata de un enlace que revela que las armas escogidas por el gran duque no son estrictamente las que se señalaron, que son las de los soberanos del país desde su creación:
El actual soberano de Luxemburgo añade a las tradicionales armas un escusón de Borbón Parma. Este escusón tiene su sentido en tanto que su padre, gran duque consorte, pertenecía, evidentemente como él mismo, a esta dinastía.
Las armas de esta rama de los Borbones añaden a las armas de Francia, además de la brisura definida por la bordura de gules, que es Borbón España o Borbón Anjou, ocho veneras de peregrino de plata, como brisura, como distinción, de los Borbones reinantes en nuestra nación.
Los detalles aparecen en este enlace.
El actual soberano de Luxemburgo añade a las tradicionales armas un escusón de Borbón Parma. Este escusón tiene su sentido en tanto que su padre, gran duque consorte, pertenecía, evidentemente como él mismo, a esta dinastía.
Las armas de esta rama de los Borbones añaden a las armas de Francia, además de la brisura definida por la bordura de gules, que es Borbón España o Borbón Anjou, ocho veneras de peregrino de plata, como brisura, como distinción, de los Borbones reinantes en nuestra nación.
Los detalles aparecen en este enlace.

el mayor reino, el de Dos Sicilias, debería llamar al heredero agnado del último soberano que, efectivamente, reinó en aquel lugar.
Y este rey en el exilio, no sería otro que el infante de España, don Carlos de Borbón, duque de Calabria. Primo hermano del rey nuestro rey don Juan Carlos.
Existe, curiosamente, otro pretendiente al mismo título. Pretendiente que vive en Italia y que ampara su derecho en una supuestamente válida renuncia al trono de Dos Sicilias del abuelo del infante don Carlos, duque de Calabria.
El abuelo de don Carlos, también llamado Carlos, cuya fotografía sigue a estas líneas,
casó con la hermana mayor del rey Alfonso XIII, entonces princesa de Asturias y renunció por escrito, en lo que se ha denominado el acta de Cannes, a sus derechos, por sí y por sus descendientes, al eventual trono de Dos Sicilias.
Pero cuentan los genealogistas que en esta materia son doctos, que el acta era nula de pleno derecho y que el actual infante don Carlos mantiene en plena vigencia su pretensión al trono.
Para ahondar en este tema se propone la visita a esta
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Las armas siguientes corresponden al gran ducado. Un burelado de plata y azur, cargado de un león de gules,
y las armas del propio soberano, el gran duque Enrique, que cuartela las armas del gran ducado con las de la dinastía Nassau, origen del país.
Por último el vellocino que sirve como venera del collar de la orden del toisón de oro. Orden de collar. Que significa que no admite más grados, más categorías de pertenencia a la orden que la máxima distinción, el collar.

Nacido en 1918, fue hijo del secretario de estado norteamericano, lo que aquí denominaríamos ministro del interior, John Foster Dulles. Además, fue sobrino de Allen Welsh Dulles, fundador de la agencia central de inteligencia, más conocida como CIA. Y bisnieto de John Watson Foster que también fue secretario de estado de Estados Unidos de América.
El mimetismo en la naturaleza es una poderosa arma defensiva que ha propiciado la conservación de las especies que han logrado pasar desapercibidas en su entorno natural. Así, la selección natural ha demostrado que ante un mimetismo mayor, la posibilidad de sobrevivir aumenta.
Se propone como ejemplo el abdomen, coincidente en sus colores, de las avispas y las abejas. Un abdomen fajado de sable y oro de forma muy llamativa, que advierte a otras especies, potencialmente depredadoras, que contienen veneno.
De forma análoga, nuestra especie ha usado esa misma y otras estridentes combinaciones de colores para advertir de peligros determinados.
Además, siendo el bagaje cultural de nuestra especie eminentemente visual, se ha desarrollado un sistema de advertencias, fundamentalmente establecido para la evasión de peligros, que reconoce, no solo algunas combinaciones de colores, sino también determinados signos, como indicadores de peligros aislados. El aspa amarilla, sirva como ejemplo, indica en el mar un peligro indeterminado.
La ciudad de Ámsterdam trae por armas, sobre gules, un palo de sable, cargado de tres aspas de plata. Esta combinación, a nuestro juicio, indica intuitivamente un peligro, o mejor, tres situaciones de precaución.
Y no otra cosa fue en origen este escudo, cuentan los heraldistas, que una marca que indicaba los tres peligros principales de la ciudad: Inundación, incendio y pestilencia.
Pero el hilo conductor de estas armas con las columnas viene determinado por su timbre: La corona imperial.
En el año 1489, Maximiliano I de Austria, abuelo de nuestro emperador Carlos I, concedió a la ciudad el honor de timbrar sus armas con su corona, como recompensa a los servicios que prestó a su causa y como símbolo de protección imperial al comercio de sus habitantes.2s.gif)
Acomodado de nuevo en su trono tras el forzado exilio, el rey dispuso, en buena medida para olvidar el gravísimo revés sufrido por el reino, el cambio en la denominación del país. Desde entonces, el estado soberano de Nápoles pasó a ser denominado reino de las Dos Sicilias. Igualmente, el rey, deseando poner de manifiesto el cambio, alteró su numeración original, Fernando IV, para pasar a ser nominado como Fernando I del reino de Dos Sicilias.
Este nuevo reino, erigido sobre el anterior de Nápoles, tuvo una vida breve. Murió en 1861, ahogado por el ansia unificadora italiana materializada en la dinastía de Saboya, que se atrevió incluso a invadir los Estados Pontificios.
Dos Sicilias, mientras fue independiente, fue gobernada por tan solo cuatro reyes, que por el azar de sus nombres, facilitaron enormemente su recuerdo a los estudiantes de historia: Fernando I, Francisco I, Fernando II y Francisco II.
La bandera que usó el reino fue blanca, color propio de la dinastía Borbón, cargada con las armas reales. 
Únicamente durante el denominado periodo constitucional de 1848 la bandera fue cargada con los colores rojo y verde según esta disposición:
Todavía hoy, el digno sucesor de aquellos reyes, el infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria, mantiene el uso de la señal real en las solemnes ceremonias que preside como rey de su país en el exilio.
Entrada efímera la que hoy se propone:
La visita a esta








