
Es verdad que en otros reinos de nuestro entorno europeo el régimen estrictamente feudal establecía que un rey contaba, para ejercer la administración del gobierno, con unos pocos duques que, a su vez, delegaban en varios marqueses, que se valían de condes y estos de barones. Pero dicho régimen, en todos los reinos que conforman España, no tuvo lugar. La clasificación de los títulos nobiliarios se definió en todas las regiones a partir de su estricta antigüedad, con independencia de la denominación de la merced.
El actual ducado de Medina-Sidonia, al hilo de lo anterior, es el más antiguo ducado de todos los actualmente vigentes. Fue creado en el año 1445 por el rey don Juan II de Castilla para mejorar la posición nobiliaria de don Juan Alonso Pérez de Guzmán, III conde de Niebla.
Ésta dinastía de los Pérez de Guzmán mantuvo la titularidad hasta 1779, en que recayó en los Álvarez de Toledo.
Las armas asociadas a este título se blasonan como un campo de azur, con dos calderas jaqueladas de oro y gules, gringoladas de siete sierpes de sinople. Bordura componada de nueve de Castilla (en gules castillo de oro) y nueve de León (en plata león rampante de gules).

La aparición de dos calderas en lugar de una única se debe un simple motivo estético, toda vez que los escudos medievales eran, como se apuntó ayer mismo, más afilados, mucho más largos, en relación a su anchura, que en la actualidad, y el escudo resultaba más armonioso con la disposición de dos calderas.

En cuanto a las serpientes que aparecen saliendo de los bordes de estas calderas, el asunto remite, nuevamente, al exceso de rigor en el uso del lenguaje propio de la heráldica que se expuso al tratar ayer, el asunto del jaquelado. Así, siguiendo al insigne heraldista don Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, esas sierpes fueron originalmente las terminaciones de las asas de las calderas.


