
Al hilo de las anteriores entradas que reflexionaban sobre la existencia de las mal llamadas órdenes militares, en referencia a las de Calatrava, Santiago, Alcántara y Montesa, se añade hoy una reflexión más.
Como recordará, improbable lector, se hacía mención recientemente a la incorrecta denominación de las órdenes militares, dado que no son órdenes en tanto que carecen de regulación y amparo eclesial y mucho menos son militares porque su fin es la colegiación nobiliaria, ajena por completo a carácter castrense alguno, proponiéndose que su correcta denominación fuera la de asociaciones nobiliarias.
Se añade hoy a aquella reflexión la consideración de lo que sí se denomina hoy, más correctamente, órdenes militares: La reales y militares órdenes de san Fernando















