
Merced a que se timbran con un capelo y se circunscriben a una boca de escudo, se puede hablar de armas episcopales. De haber optado, como el obispo Wuerl, de Washington, por usar solo la cruz procesional,

El autor de estas armas es el sacerdote católico padre Timothy Pelc, de la Archidiócesis de Detroit.

Observe, improbable lector, con perplejidad lógica, la amplia gama de verdes, tres, que pueblan el escudo. Observe el color de la venera, de claro homenaje papal, que no es de oro, como el cetro, ni de plata, como el perfilado de las olas. ¿De qué esmalte se tratará?
La conclusión es evidente: No deja de llamar la atención que una Iglesia que reconoce el valor de la tradición como fuente de la fe, sea capaz de cometer estos desmanes futuristas.
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