sábado, 13 de noviembre de 2010

SÁBADO: IMÁGENES

Hoy, que es sábado, solamente se propone la imagen de unas armas del todo distinguidas, bien conformadas y de antigüedad considerable.
Y es que hoy, día trece de noviembre, la Iglesia celebra, entre otros, a todos los santos de la orden premostratense, que en su momento fue una religión de gran vigor y abundante en vocaciones, y cuyas armas acompañan estas líneas.
Hace años se habló en este tedioso blog de las armas de los premostratenses: en ésta y en ésta otra entradas.
Probablemente se trata de la orden con una heráldica más distinguida y elegante.

viernes, 12 de noviembre de 2010

LA ORDEN DE CABALLERÍA

Si existe una imagen que cautiva nuestro intelecto al considerar la Europa medieval, improbable lector, es la figura del caballero.La literatura se ha ocupado repetidamente de esta figura. Figura que ha quedado reflejada en nuestro intelecto colectivo como ejemplo de las mejores virtudes cristianas, léase la defensa de los débiles, la práctica de un elegante código de honor y la búsqueda caritativa de la justicia.De hecho, el mundo del caballero medieval aparece en nuestra retina como un sugestivo cóctel basado en el feroz, pero sugerente combate a caballo, mezclado con el ejercicio de la caridad para con los más débiles y acompañado de alguna práctica litúrgico-religiosa a la antigua usanza.Atendiendo a los orígenes de la caballería, la historia nos conduce indefectiblemente a la Roma dominante del mundo occidental conocido, donde guerreros a caballo, los equites (pronúnciese écuites, que la u se lee siempre en latín) constituían la más esclarecida clase social de la urbe. Clase social formada por los vástagos de las más acaudaladas familias romanas que se permitían formar a sus jóvenes en el arte de la doma y de la práctica de la lucha a caballo.Este cuerpo armado, esta forma de plantear la lucha, enfrentando al enemigo jinetes sobre caballos, a pesar de los avatares de la historia, mantuvo su vigencia hasta muchos siglos después.Pero es en torno al final del siglo al siglo X y sobre todo en la plenitud del XI, cuando se produce el cambio de mentalidad. Grupos de jinetes armados, más o menos profesionales de la guerra, que a menudo viajaban ofreciendo sus servicios castrenses al mejor postor, de extracción acomodada pero no boyante y socialmente escasamente estimados, comenzaron a medrar y a adquirir un peso social.A partir de la segunda mitad del siglo XI y más evidentemente a comienzos del siglo XII, la Iglesia interviene en ese grupo de jinetes armados a caballo, cada vez más numeroso, pero sobre todo cada vez más influyente, para acercarlos a su seno. De este modo se sacralizó la ceremonia de ingreso y se establecieron unas normas cristianas de conducta en el ejercicio de la caballería armada.Esta influencia eclesial, de mucho peso en aquel entorno histórico, conducirá a los guerreros a caballo de la Europa medieval de la segunda parte de la Edad Media a la toma de conciencia común de pertenencia a un mismo contingente, a una misma hermandad. A considerarse miembros de un común cuerpo armado, con independencia del señor feudal al que sirvieran específicamente. Cuerpo, contingente, hermandad, de carácter ideal, sin sustento jurídico real, basado en la común aceptación de unos valores superiores que suponían una ordenanza total de la propia vida, no solo de su actividad guerrera. Hermandad que compartía unos principios que entonces, como ahora, no eran de uso común en la sociedad. Valores definidos por un ideal de altruismo cristiano, de caridad. La caballería se convirtió realmente así, influida por la Iglesia, en un estado de vida.Esta hermandad ideal, que se denominó espontáneamente como Orden de Caballería, comenzó su andadura común sin jerarquía alguna. No existía prelación entre los caballeros. La propia condición de caballero era en sí misma tan alta jerarquía, tan insigne condición, que equiparaba al rey con el recién armado caballero.Es a esa Orden de Caballería a la que se refieren los más insignes y modélicos autores medievales: El infante don Juan Manuel, el fraile franciscano fray Raimundo Lulio o el propio rey don Alfonso X, el sabio.Previamente a la intervención eclesial, la recepción en la caballería se realizaba mediante la simbólica entrega de las armas propias del caballero, la espada y las espuelas. Posteriormente la propia Iglesia sacralizó los ritos. Así, el ingreso en la Orden de Caballería se vio transido de todo un ritual que el propio infante don Juan Manuel, ya en el siglo XIV, consideró una manera de sacramento al alcanzar una formalidad que le asemejaba en mucho a la recepción del sacramento de las órdenes sagradas. Para concluir, reseñar que este rito de iniciación, de recepción en la orden de caballería requería, al igual que en los sacramentos, de un ministro. Ministro que se definía por mano de otro caballero que ya hubiera sido armado conforme al rito eclesial establecido. Y aunque en la orden de caballería se evitaran las jerarquías, tradicionalmente el caballero con más antigüedad en la orden de caballería era el encargado de armar nuevos caballeros.

MISA FUNERAL

El funeral por el eterno descanso del ilustrísimo señor doctor

don Antonio de Ceballos-Escalera y Contreras

vizconde de Ayala, caballero profeso de la Orden militar de Alcántara, padre de don Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, marqués de la Floresta, ha sido convocado por el Real consejo de las órdenes militares para el próximo martes 16 de noviembre, a las siete y media de la tarde, en la Iglesia de la Concepción Real de Calatrava (las Calatravas), calle Alcalá 25, Madrid.

Se ruegan su asistencia y sus oraciones

jueves, 11 de noviembre de 2010

REFLEXIÓN

El redactor de este tedioso blog de heráldica, (cómo me gusta llamarme a mí mismo el redactor), vive junto a su mujer e hijos en Torrelodones, en una vivienda de regular tamaño inscrita en una urbanización de treinta y seis casas de tamaño casi idéntico, durante diecinueve años blancas y desde ayer amarillas.

La disposición de las viviendas recuerda vivamente la película Qué verde era mi valle, del inmortal John Ford, ambientada en la revolución industrial británica.
Se trata, en suma, de dos hileras paralelas de dieciocho viviendas, todas seguidas, bastante estrechas pero largas en su interior, que posee, entre ambas filas de casas, un ancho pasillo enlosado en el que en verano juegan los niños mientras sus padres charlan trasegando cervezas.

Esta humilde casa, donde tiene usted la suya improbable lector, ha aumentado extraordinariamente su valor desde hace unos meses. Le debo este incremento al vecino de la vivienda situada exactamente frente a la mía. Se trata de un pianista profesional español que ensaya constantemente las obras de los clásicos, recién llegado de San Petesburgo donde, según dice él mismo, posee gran fama como concertista. Desconocemos su nombre por lo que lo hemos bautizado familiarmente como Sam, el famoso personaje pianista de la película Casablanca.
Mientras escribo estas líneas Sam interpreta a Tchaikovsky con gran firmeza mientras mi hija de nueve años, desluciendo el sonido ambiente, intenta ejecutar machaconamente una partitura escolar para flauta de dos líneas. Hemos pensado mi mujer y yo que, si necesitáramos vender la vivienda familiar, la deberíamos anunciar como Piano-bar con lo que, a pesar de la caída generalizada del valor de los pisos, nosotros aumentaríamos el beneficio.
Toda esta estúpida introducción me sirve para concluir con el contenido de la conversación que mantuve hace poco con un coronel del cuerpo jurídico. Todo un académico, habitual de las reuniones de la comunidad heráldica en Madrid, de gran inteligencia y autor de algunos libros absolutamente imprescindibles. Hombre reconocido justamente en este pequeño mundo nuestro de las ciencias heroicas.
Mientras tomábamos unos vinos de Rioja, tintos de buena calidad, después de felicitarle por un libro suyo sobre caballeros del siglo actual, me reveló su apreciación del blog que está leyendo, improbable lector. Me expuso que lo consideraba como una gran palestra, un gran foro en el que poder exponer y discutir temas heráldicos actuales.
La verdad es que la idea me dejó helado. Venía yo considerando mi propio espacio virtual como un sesudo monólogo heráldico y resulta que no, que los grandes exponentes de la comunidad heráldica lo toman, y lo quieren, como un foro de discusión. Ya antes otro académico me había señalado la misma idea: "quizá la aportación de tu blog es que sirve para que se puedan discutir algunos temas" me dijo.
Reflexionando sobre el asunto tuve que reconocer la verdad de la situación que planteaban. Éste tedioso blog no alcanza el nivel que poseen los grandes, los verdaderos investigadores heráldicos, los grandes maestros. Es más frívolo, más párvulo. La comparación me recordó la mezcla de sonidos habituales en mi casa: Mi vecino Sam interpretando magistralmente a los clásicos y mi hija pequeña desluciendo una partitura simple de flauta.

Al hilo de lo anterior recuerdo una anécdota sabrosa: Un escritor, Arguedas, reprochaba a don Julio Cortázar y al nobel don Mario Vargas-Llosa, verdaderos literatos, que hubieran abandonado Hispanoamérica para emigrar a Europa. La respuesta a aquella impertinencia provino de don Julio: “Tú tocas la quena en Peru, mientras yo dirijo una orquesta sinfónica en París”.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

DISEÑADOR HERÁLDICO

Don Alfonso Herrera Sánchez envía recado en el que se propone el trabajo de un excepcional diseñador heráldico que atiende por el pseudónimo de Sodacan.

Como breve ejemplo se exponen sus trabajos sobre las armas, partidas con su consorte, de las que fueran seis esposas del rey Enrique VIII de Inglaterra.

Las armas de la reina doña Catalina de Aragón:

Las armas de Ana Bolena:
Las armas de Juana Seymour:
Las armas de Ana de Clevés:
Las armas de Catalina Howard:
Y las armas de Catalina Parr:
El enlace en el que se encuentran estos excelentes diseños y otros más es el que sigue:
http://commons.wikimedia.org/wiki/User:Sodacan

martes, 9 de noviembre de 2010

RESPUESTA A LA CUESTIÓN

Responde con presteza y acierto don Santiago Soffiantini, cuyas armas son las que preceden a estas líneas, a la cuestión planteada ayer mismo:

Estimado señor:

Al respecto de la reciente entrada a su excelente blog sobre las armas de la, por aquellos días, Antequera,
al ver el león rampante, se me vino a la memoria inmediatamente una imagen (que adjunto tras estas líneas) que supuestamente es la de las armas de las Indias, durante el feliz gobierno de España en estas tierras.
Es probable, de ser esto acertado, que Su Majestad Don Carlos I hiciese uso (levemente modificado) de las armas de las Indias para dotar a la naciente ciudad. Sin embargo, simplemente es una idea, y observando mis pocos saberes, es factible de no ser la explicación correcta.

Reciba mis respetos y conjuntos saludos,
Santiago Agustín Soffiantini.

lunes, 8 de noviembre de 2010

MISA FUNERAL

Santa Eucaristía

en sufragio y recuerdo de los miembros de la

Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos

y de sus familiares fallecidos, que se oficiará,

a las 20 horas del miércoles 10 de noviembre,

en la Ermita de San Antonio de la Florida


que se aplicará especialmente en memoria de

S.A.R. la Princesa

Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleáns

Condesa de Barcelona

Dama de esta Sociedad Filantrópica en 1993

(*1910 - † 2000)

con ocasión del Centenario de su natalicio

y el X aniversario de su fallecimiento

MADRID - MMX

CUESTIÓN

Se ha recibido en el correo asociado a este tedioso blog, desde el que fuera el virreinato de Nueva España, en tierras al otro lado del océano, la interesante comunicación que sigue y que plantea una cuestión que, por desconocer yo mismo, traslado a su sabiduría, improbable lector.
Estimado Señor José Juan:

Le escribo desde la ciudad de Oaxaca, ubicada a unos 500 kilómetros hacia el sur de la Ciudad de México. Oaxaca es el nombre actual de Antequera, nombre con el que Carlos I de España le nombró ciudad, hacia 1532. Hoy es la capital del estado que lleva el mismo nombre, que en náhuatl significa "tierra de huajes", un árbol endémico de estas tierras, pero su nacimiento no estuvo ajeno a disputas de todo tipo, ya que se estableció en el territorio que también fue concedido como marquesado a Hernán Cortés, el conquistador.

Estas tierras y muchas otras más, integraron su abolengo resumido en el título nobiliario "Marqués del Valle", refiriéndose a estos valles que son tres y que confluyen en la actual Oaxaca de Juárez, antiguamente Antequera, fundada en este sitio contra la voluntad de Cortés, quien ya había hecho la suya propia a un par de kilómetros ya la cual bautizó "Santa María Oaxaca" y hoy es nuestro barrio conocido como "el Marquesado"...

Hasta aquí la historia de todos conocida, pero la razón de escribirle es solicitarle su ayuda para poder LEER el escudo de armas con el cual la Corona española dotó a la recién nacida ciudad.
El escudo que le remito está en una antigua Casa del Ayuntamiento que ahora es museo. Hay elementos allí que he visto que se comparten en otros escudos que Ud. ha publicado en su blog: La bordura, las aspas (¿por qué ocho?), los colores (deduzco que los de la foto que le envío son fruto del entusiasmo de algún pintor de brocha gorda), el león con una coronita modesta...

Un escudo similar descubrí en la ciudad de Puebla, así que esa repetición a la calca más bien me confundió...

En fin, descubrí su blog buscando información sobre el uso de los colores en la heráldica, ya que soy profesor de diseño gráfico en la Universidad y allí hallé la información, pero además mucha más, de otro carácter, y me aficioné al tema, así que lamenté que bajara usted la cortina, cosa que ya remedió para fortuna de sus lectores.

En conclusión: a) Hoy en día no sabemos LEER los elementos heráldicos de nuestra historia. b) Su página tiene lectores en América, así que serán bienvenidas algunas reflexiones sobre su tema que tengan relación con este lado del Atlántico. c) No deje de comentar novedades editoriales españolas (impresas en papel o publicadas en la red) respecto al tema, pues se vuelven fuentes muy útiles y amenas para quienes estamos en pañales respecto a arte tan antiguo.

Le envío el más cordial de los saludos.

Claudio Sánchez Islas

domingo, 7 de noviembre de 2010

CARDENAL ZEN

Estimado don José Juan:

En relación al artículo En torno a las armas de la Infanta Doña Leonor (V) , aparecido recientemente en su Blog, simplemente quería puntualizar que Su Eminencia (S.E.), que no Su Excelencia Reverendísima (S.E.R.), el Cardenal Zen Ze-kiun es salesiano, no benedictino, circunstancia que se refleja en el uso de las siglas S.D.B. (Salesiano de Don Bosco) y no O.S.B. (Orden San Benito).

Las armas de S.E. el cardenal Zen hacen referencia, precisamente, a motivos salesianos: el ancla, símbolo de la esperanza, presente en el escudo de la Congragación Salesiana (http://sdb.org/index.php?ids=9&sott=10&ty=1) y las dos columnas del sueño homónimo de su fundador, San Juan Bosco, representando los dos elementos que, en tiempo de persecuciones, salvarán a la Iglesia: la Eucaristia y la Virgen (http://www.devocionesypromesas.com.ar/don_bosco.htm).
Felicidades por el Blog.

Cordialmente:

Sergio Rodríguez López-Ros