Continuando con las entradas sobre bibliografía heráldica, hoy se propone una nueva obra del rey de armas don Vicente de Cadenas. Se trata del DICCIONARIO HERÁLDICO. De la editorial Hidalguía. Madrid. La cuarta edición es de 1988.Al igual que con otras obras, no se dispone de fotografía de la portada ni puede hacerse, toda vez que poco después de adquirir la obra, la mandamos encuadernar. Este libro es un verdadero diccionario que va recorriendo término a término, cada una de las voces que conforman el vocabulario propio de nuestra ciencia. Contiene, además, una serie de dibujos, inscritos en bocas de escudo, que sirven para aclarar los términos que se han venido describiendo. Se añade una serie de listas de concordancias entre el vocabulario heráldico español y el de los idiomas de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.
Se trata, al contrario que las otras obras expuestas, de un libro exclusivamente de consulta, pero no por ello menos imprescindible.
Se añade a esta entrada el libro MANUAL DE HERÁLDICA ESPAÑOLA. Cuyo autor es el insigne profesor, ejemplo de buen heraldista, don Eduardo Pardo de Guevara Valdés. Ed: Aldaba ediciones. Madrid, 1987. Obra que pretende ser inicialmente didáctica y que termina exponiendo el pensamiento del autor sobre el desarrollo de la heráldica. Profusamente ilustrada por don Jaime Bugallal Vela, es un recreo no solo por su lectura sino también por la posibilidad de contemplar los escudos.

Consumado dibujante, verdadero artista, ha tenido la bondad de dibujar un diseño de mis propias armas. Este diseño se ajusta al elegante estilo inglés que adorna el campo del escudo con dibujos casi inapreciables pero que lo hacen del todo elegante. Si observa con atención el dibujo, improbable lector, comprobará que se trata de un trabajo meticuloso y cuidado.
La heráldica municipal portuguesa, de cuidado diseño, es un verdadero recreo para los que gustamos de contemplar escudos. Como un ejemplo, aparte de comentar alguna página como 

Al hilo de la reciente entrada relativa a las armas de Letonia, hoy se propone una fotografía, extraída de la red, que demuestra que aquel país, a pesar de su juventud, mantiene un rigor heráldico digno de encomio.

Se añade la dirección del monasterio donde se venera la imagen de María que ha dado nombre a la advocación: 

Desde su ordenación en 1980 hasta 1995 estuvo destinado en la catedral del Sagrado Corazón de Newark. Desde 1995 y hasta la actualidad fue el capellán del hospital de Jersey–Norte, en Nueva Jersey, de los Estados Unidos. En 2000 fue nombrado prelado doméstico por Juan Pablo II el grande. Sus armas, que son las que ya ha observado, improbable lector, diseñadas por el diácono permanente Sullivan, de la diócesis de Providence, recuerdan un jeroglífico de su propio nombre, Manuel Cruz.
Escuetas. Sobrias. Son armas que muy bien podrían tomarse como ejemplo de digna austeridad armera episcopal.
El león de gules contornado es el símbolo de dos regiones de nombres tan extraños como Kurzeme y Zemgale que conforman la mitad suroeste de Letonia. Ya en 1569, el ducado de Kurzeme citado ostentaba estas armas.
El grifo de plata representa las regiones nororientales, Vidzeme y Latgale. Data de 1566, siendo entonces parte del reino Lituano-Polaco del que ya se habló en este blog al tratar sobre las armas de otro país báltico, Lituania.








