
Al hilo de la anterior, en la que se exponían algunos ejemplos de los adornos exteriores denominados
timbres, la entrada de hoy abordará someramente un asunto que produce cierta confusión entre los más insignes heraldistas. Se trata de otro de los adornos exteriores: aquel que se dispone en los flancos del escudo.
Existen tres sustantivos para designar las figuras que sujetan, que mantienen el contorno de la boca del escudo, habitualmente por los lados: Tenantes, soportes y, con perdón, sostenes.

El estudio de la lengua española define
el sustantivo como la palabra que designa
la persona, animal o cosa a la que hace referencia el predicado.
Pues bien, la heráldica, recorriendo la senda marcada por la lingüística, determina el criterio diferenciador entre tenante, soporte y sostén siguiendo la propia definición de sustantivo.
Así, serán tenantes los adornos exteriores que sujeten el escudo representando figuras con aspecto de
persona.

De igual forma, será un soporte el adorno exterior que mantenga sujeto el escudo y que presente aspecto de
animal, ya sea real o quimérico.

Y por último, serán sostenes las figuras exteriores que sujeten el escudo y que no sean personas o animales, sino
cosas.

No obstante lo inmediatamente anterior, al blasonar se sugiere obviar este último término
sostén sustituyéndolo por el más elegante y no peyorativo,
sostenido por.

Se exhiben para concluir ejemplos de escudos nacionales del todo conocidos:
Las armas del principado soberano de Mónaco se adornan de tenantes que representan monjes, parlantes del propio nombre del principado. Se blasonan como tales tenantes o bien como escudo
tenido por dos monjes.

Las armas del Reino Unido muestran dos soportes. Igualmente puede blasonarse bajo la forma de dos animales que
soportan el escudo.

Por último, el propio escudo nacional español actual, aprobado por decreto en 1981, muestra dos sostenes. En consecuencia se puede afirmar que el escudo está
sostenido por dos columnas.
