


De nuevo en su reino, con la intención de recuperarlo murió luchando en la batalla de Stiklestad, dice la tradición, a consecuencia del ataque con un hacha, aunque todo apunta a que fue una lanza la que le mató, como se refleja en este cuadro:
En cualquier caso su muerte fue considerada por la iglesia como martirio y en consecuencia se le definió como santo. Siendo conocido para la posteridad como Olaf II el santo, o más aun como San Olaf. El hacha, supuesto objeto con el que recibió su martirio, es el que aparece en el escudo nacional de Noruega portado por un león que representa al reino entero: 


Igual que en España, en el reino de Noruega el rey ostenta el mismo escudo que el reino, a excepción de los adornos exteriores. El escudo siguiente corresponde al rey de Noruega:
Y ese mismo objeto aparece en el escudo de la diócesis de Oslo, única católica de aquel reino:

