domingo, 25 de marzo de 2012

COLABORACIÓN

RESPUESTA

Por don Carlos Cerda Acevedo
Heraldista

Estimado don José Juan:

Junto con celebrar el regreso de vuestra noble y erudita sabiduría al celebérrimo Blog de Heráldica, quisiera colaborar con la consulta realizada el día 22 del corriente, por el Ilmo. señor D. José Padilla Solano, Barón de la Bahía de Cartagena del Reino del Maestrazgo.

Lamentablemente, la falta de tiempo me impide efectuar una investigación acabada para, al menos, ofrecer una respuesta fundada -pues estoy por concluir un informe sobre heráldica que espero publicar pronto y, desde luego, publicitar en vuestra bitácora virtual-, pero al menos puedo remitir la fuente que no podía hallar el distinguido noble del Maestrazgo: el motu proprio de S.S. Pío X Inter Multiplices Curas de 21 de febrero de 1905, y publicado en el Acta Sanctae Sedis, XXXVII, p. 491 y sgtes.

El texto puede consultarlo, en Latín, en la página Web de la Santa Sede, dirigiéndose al siguiente vínculo:

Espero que la remisión de la fuente que buscaba don José sea de utilidad para su estudio, máxime en lo referente a los adornos exteriores de los blasones eclesiásticos.

Reciba vd. mi más distinguida consideración.

CARLOS CERDA ACEVEDO

RESPUESTA

AYUDA CON ADORNOS EXTERIORES ECLESIÁSTICOS

Por don José Garrido
Heraldista

Estimado don José Juan:

Quizá don José Antonio Padilla Solano encuentre de su interés el siguiente enlace con la instrucción de la Secretaría de Estado vaticana "Ut sive sollicite" (de 31 de marzo) n.61 Acta Apostolicæ Sedis (1969): http://catholicsites.org/clericaldress/utsivesollicite.html (versión latina con traducción inglesa).

Quizá más actualizada que la que él busca (salvo que lo haga por un motivo histórico para el que sea más pertinente el documento al que se refiere).

Con mis siempre sinceras felicitaciones por su blog.

Atentamente,
José Garrido

sábado, 24 de marzo de 2012

SÁBADO: IMÁGENES

Decía un autor, alabando a Rilke y recordando su estancia en Duino, que no existió tiempo comparable a aquel en que los amigos íntimos seguían tratándose de usted a lo largo de los años. Un tiempo, se refería a los años finales del diecinueve y primeros del veinte, en el que la humanidad vestía sombrero. Hombres y mujeres.
Mañana domingo se hablará de sombreros. De sombreros eclesiásticos. De capelos.
Ha sido aluvión el monto de mensajes que han atendido la cuestión planteada por don José Antonio Padilla Solano referida a escudos eclesiásticos. Hoy, que es sábado, únicamente añadiré, a modo de introducción a las brillantes aportaciones que publicaré mañana, un par de imágenes.

Demostrando la popular asimilación con el título de cardenal de la prenda de cabeza únicamente heráldica, dado que ya no está en uso,
la primera instantánea recoge un vehículo que ha sido adornado con un desmesurado capelo rojo, propio de los príncipes de la Iglesia.
La segunda fotografía, de igual forma, recoge un vehículo, esta vez mortuorio, que se timbra con una prenda de cabeza hoy ya ni tan siquiera heráldica: La tiara papal que el actual pontífice ha retirado de sus propias armas.

viernes, 23 de marzo de 2012

BEATO

La imagen de un caballero sepulcrista fallecido. Atravesó el periodo de vida terrenal, a caballo entre los siglos XIX y XX, atendiendo al nombre de Bartolomé Largo. En su propia lengua Bartolo Longo. Fue armado caballero. Fue declarado beato. Su cuerpo reposa bajo un altar, ataviado con el hábito capitular propio de su condición ecuestre.
Las categorías llamadas virtud, hábito y vicio definen un único concepto: la repetición de un acto. Difieren en la categoría moral, atención improbable lector, únicamente moral, con se juzgue ese acto repetido. Me explicaré: La repetición de un acto bueno se llama virtud. La reiteración de acciones malas se llama vicio. La habitualidad de actos sin categoría moral definida se define como hábito. Bartolo Longo, como el resto de cristianos aupados a los altares, acumuló actos virtuosos.
A examinar la propia conducta, improbable lector.

jueves, 22 de marzo de 2012

LA CONCORDIA DE SEGOVIA

Como recordará, improbable lector, fue Alfonso VIII el de Las Navas, el primer monarca que dispuso sobre sus armas el mueble del castillo. Los esmaltes que eligió, recuerda el profesor González en su obra El reino de Castilla en tiempos de Alfonso VIII, vinieron determinados por los que trajo su esposa doña Leonor bordados sobre sus ropas al conocerse, los leones pasantes y guardantes de oro sobre campo de gules del rey de Inglaterra. 
El matrimonio de doña Leonor de Inglaterra y don Alfonso VIII alcanzó la dicha de una larga descendencia. Pero la precariedad de la vida, entonces como hoy, determinó que a la muerte, prácticamente conjunta de ambos monarcas, únicamente sobreviviera un varón de corta edad, el rey Enrique I, junto a varias de sus hermanas, todas ellas consortes de reyes salvo una abadesa. 
El rey Enrique, el segundo y último soberano que trajo por armas el castillo de oro en gules, murió niño víctima de una pedrada en la cabeza. Las armas de Castilla, estaban llamadas a desaparecer. 
La sucesora en el trono de Castilla, la reina doña Berenguela I, divorciada del rey León, abdicó en su propio hijo, el rey san Fernando III, que siendo rey de Castilla se armó inicialmente de las armas de su padre, el león de púrpura en campo de plata. Las armas del reino de Castilla habían desaparecido. 
Sin embargo, tras la muerte de su padre, y habiendo sucedido también en el reino de León, las armas de Castilla volvieron a resurgir en el conocido cuartelado. Y resurgieron con tal fuerza que, en contra de los dictados de la heráldica, las armas maternas ocuparon el primer cuartel, reservado al varón. Así se mantuvieron las armas de Castilla, en el primer cuartel de los sucesivos reyes, durante tres siglos largos. 
Siendo reina de Castilla Isabel I la católica, las armas del reino quedaron, de nuevo, llamadas a desaparecer de su primer cuartel en favor de las de su esposo, el rey don Fernando II de Aragón y V de Castilla, el católico. Sin embargo mantuvieron su principal posición.
Y es que a Segovia debemos, además del whisky DYC, improbable lector, el acuerdo por el que, aún hoy, el castillo de oro en campo de gules ocupa el primer cuartel de las armas nacionales. 
Se conoce en la actualidad como La Concordia de Segovia, al tratado que, en 1475, fijó las bases de la unión entre Fernando e Isabel.
Entre los varios asuntos que se trataron y acordaron se estableció el orden de las armas de Castilla y Aragón en el escudo que ambos esposos usarían en lo sucesivo. 
Y prevaleció de nuevo el cuartel de Castilla. Prevaleció en contra de los usos, tradiciones y costumbres, en una época además en la que la heráldica adquiría socialmente un papel de relevancia. Y, como expliqué, aún hoy prevalece ocupando el primer cuartel de las armas nacionales.
Viene al caso recodar aquí, a modo de apostilla, la obra de don Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, quien fuera secretario del príncipe don Juan, el malogrado hijo de los reyes católicos. Me refiero al Libro de la cámara real del príncipe don Juan. Concédase un rato y consulte, improbable lector, como curiosidad, este tratado sobre ceremonial que contabiliza, asómbrese, la existencia de nada menos que once reyes de armas, y un número indeterminado de heraldos y persevantes en la corte de Isabel y Fernando. (Acuda directamente, si se anima, a la página 152. De nada).

CONSULTA HERÁLDICA

AYUDA CON ADORNOS EXTERIORES ECLESIÁSTICOS

Por don José Antonio Padilla Solano
Ingeniero Superior Naval
Heraldista



José Juan:

Me he topado con dos escudos eclesiásticos cuyos adornos exteriores no estoy seguro de poder interpretar correctamente. ¿Podrías, por favor, publicarlos en tu blog por si alguien pudiese orientarme?


Esto me ha llevado a buscar, con infructuoso resultado, el decreto de S.S. Pío X de fecha 21 de febrero de 1905 sobre el uso de los capelos. Aparece referencia a él en los libros de D. Vicente de Cadenas: Fundamentos de Heráldica (pág. 67); Tratado de Genealogía, Heráldica y Derecho Nobiliario (pág. 180); Heraldario español, europeo y americano, (vol. 3 pág. 40)... Si alguien fuese tan amable de compartir conmigo copia del decreto, preferiblemente en español o inglés, le quedaría enormemente agradecido.

Muchísimas gracias,

Jose

ARTE HERÁLDICO

En esta lamentable época de crisis no hay más remedio que echar una mano. Trascribo recado electrónico recibido por si, al ingresar en alguna de las órdenes de caballería a las que es acreedor atendiendo a su nobleza, improbable lector, desea hacerse bordar la venera de su hábito capitular por la protagonista del mensaje que seguirá:
Mi nombre es Cristina Badillo y les invito a ver mi último trabajo. Se trata de una condecoración militar realizada para un coleccionista de México. Está bordada en oro y sedas.

Si quieren ver más detalles pueden hacerlo en el siguiente blog:


Contacto: 664 16 77 66

Gracias y un saludo.

SOLICITUD DE INFORMACIÓN HERÁLDICA

AYUDA PARA LA IDENTIFICACIÓN DE ARMAS

Por don Francisco Domingo Larrosa Gil
Heraldista



Apreciado José Juan: Reenvío el presente para ver si puede darme detalles sobre el escudo labrado en piedra que viene adjunto.
No estoy interesado en el propietario de dicho escudo, el Cardenal Presbítero y Obispo de Cartagena Don Luis Antonio Belluga y Moncada, personaje al que en cierta medida conozco.

El asunto principal y que persigo es conseguir averiguar el linaje al que corresponde cada uno de los escudos que lo componen, con excepción del escusón ya que, según tengo averiguado, dicho escudo es una composición de los linajes a los que a razón de sus apellidos corresponden. Ejemplos claros: Los cuatro bezantes del Linaje Moncada (los dos de abajo están semicortados para no modificar las borlas del capelo que timbran el escusón); los lobos cebados del Linaje López de Haro, etc. Del resto de supuestos linajes tengo una ligera idea que quiero contrastar con las posibles informaciones que le sean facilitadas.