Tal día como hoy, trece de octubre, en 1843, la reina Isabel II ordenó, a través de real decreto, que la enseña de guerra de la armada fuera adoptada como bandera nacional de España.




que en numerosas ocasiones habrá contemplado, improbable lector, en infinidad de monumentos a lo largo y ancho de nuestra geografía patria corresponden, en varios cuarteles, a territorios que pertenecieron a la corona y hoy se adscriben a otros reinos. En breve detalle, las armas grandes del rey de España, se titulan según este detalle:

Escribe un par de atentos mensajes don Fernando Martínez y Larrañaga, Sánchez-Campins y Bilbao, distinguido caballero que se arma de este elegante escudo:
Las que siguen son sus palabras, que sirven para presentar excelentes diseños armeros.
Espero que sea de su agrado.
Como puede observar en lugar de un yelmo he colocado cuatro, al estilo anglosajón, por mis cuatro linajes.
Convendrá conmigo, improbable lector, que el nuevo diseño de las armas del rey don Juan Carlos que ha realizado don Fernando, manteniendo lo esencial, aporta, con la adición del yelmo, una vistosidad inusual, un aspecto retro que recuerda tiempos más antiguos.
Se hace pública una nota remitida por la secretaría del Solar de Tejada:
En la misma, además de los acuerdos habituales de rendición y aprobación de cuentas, renovación de cargos y admisión de nuevos miembros, se hizo pública la carta por la que S.M. la Reina Viuda de los belgas prestaba su conformidad a su asentamiento en esta corporación nobiliaria (documentada desde 1460) dado que Doña Fabiola de Mora y Aragón desciende, por línea materna, de varias generaciones de señores de Tejada, naturales de Aldeanueva de Cameros, en el siglo XVII.
La visita a la página y su inclusión dentro de su lista de favoritos es ineludible, improbable lector. Con tan solo unos meses de vida, el blog recoge una prolífica heráldica diseñada con rigor y frescura.
Este es el enlace: http://heraldicahispanica.blogspot.com/
Escribe unas atentas líneas un vecino de la villa de Ingenio, en la añorada isla de Gran Canaria, donde tuve la suerte de vivir durante los tres años en que estuve destinado en la base aérea de Gando.
Se trata de un distinguido caballero, don Rubén López Sánchez, que ha tenido el acierto escoger armas nuevas inscribiéndolas además en el registro de armas gentilicias. Para ello ha contando con la inestimable ayuda del creador del registro, don Ignacio Koblischek. Las que siguen son las armas que ha tomado como propias don Rubén:
El mensaje que remite se centra en las armas parlantes de la villa de Ingenio. Estas son sus palabras:
Se podría blasonar como un escudo de plata, el ingenio de moler caña al natural, terrasado de sinople, y una vaca al natural, andante y uncida a aquél. Al timbre, corona real abierta. Como soportes, dos leones al natural. Lema: Lealtad y trabajo.
Ceder la derecha no tiene nada que ver con el tráfico rodado, improbable lector. Ceder la derecha es la costumbre de situarse a la izquierda de las damas o de las personas de mayor sabiduría, edad o autoridad, al ir caminando,
o al ocupar unos asientos,
cediéndoles el lado derecho del cuerpo.
Es la mano derecha la que habitualmente tiene más fuerza, en consecuencia, el situarla más cerca de la dama o de la persona de más autoridad que nos acompaña en un paseo cualquiera, hace que ante un inesperado traspiés o ante cualquier necesidad del acompañante, la persona que cede la derecha pueda reaccionar rápidamente en su ayuda.
Consecuencia de esta costumbre ancestral de ceder la derecha a la persona de mayor autoridad, el lado derecho del cuerpo ha quedado marcado socialmente como símbolo de más importancia que el izquierdo.
Nuestra especie ha portado atávicamente armas. Armas que podían ser simples palos, espadas o actualmente fusiles. Armas que habitualmente requerían del uso de la mano derecha para su utilización.
Mostrarse ante un individuo con la mano derecha sin armas era, en consecuencia, un signo de convivencia pacífica. Significaba que se ofrecía la mano que empuñaba el arma descubierta, un signo de paz.
Signo que, en reciprocidad, se repetía por el sujeto saludado ofreciendo también su mano guerrera, la derecha, en señal de aceptación del saludo pacífico.
Retomando el hilo argumental relativo a la mayor importancia de la derecha sobre la izquierda, se desea exponer el saludo de rodilla.
Las crónicas recogen una sabrosa anécdota sobre este particular: Al comenzar la democracia en España el conde Barcelona fue de visita al principado de Cataluña. Al acudir a la sede del gobierno de aquella comunidad autónoma don Juan de Borbón quiso conocer el palacio de la generalidad que entonces ocupaba, como primer presidente, don Josep Tarradellas, después I marqués de Tarradellas. Entrando el conde de Barcelona en el despacho del presidente autonómico se sorprendió al verlo arrodillado en el centro de la sala, sobre su rodilla izquierda. Al acudir para ayudarlo a incorporarse, Tarradellas le besó la mano al tiempo que decía: “Saludo con honor a mi señor natural el conde de Barcelona”.
De igual forma, nuestros compañeros de armas de la marina española, que ha sido siempre el ejército más leal a sus tradiciones, al recibir de manos de alguna dama, habitualmente de la familia real, la bandera española, bandera que simboliza al propio Estado, doblan su rodilla, siempre la izquierda,
e incluso besan la enseña, como se besaba la mano de los reyes. 
El saludo con la rodilla derecha se reserva para quien es más importante aún que los propios reyes. El saludo con la derecha se reserva para Dios.
Esta forma de saludo sí resulta familiar toda vez que es practicada con regularidad, no solo por el clero, sino por todas las personas con la necesaria educación que, al pasar ante un sagrario, plantan la rodilla derecha en tierra en señal de acatamiento de la máxima autoridad, que es Dios.