sábado, 7 de abril de 2012

SÁBADO: IMÁGENES

En estos días de recogimiento propios de la conmemoración de la pasión y resurrección del Maestro recordará, si tiene una cierta edad improbable lector, la voz militar de orden cerrado rodilla en tierra, hoy ya inexistente. 
Ahora únicamente, siempre fuera de orden cerrado, los militares nos arrodillamos al recibir la bandera:

viernes, 6 de abril de 2012

VIERNES SANTO

Hoy, viernes santo, no se propone entrada. Solo se recuerdan las armas atribuidas a Jesús, con los instrumentos de su pasión y las de su madre, María Santísima, con un corazón de gules que, hoy, atravesó una espada de dolor (Lucas, II, 34-35):
La celebración de ayer de la cena de despedida; la conmemoración, hoy viernes, de la muerte; y el recuerdo, mañana noche, de la celebración de la resurrección, son tres aspectos de una misma realidad: La plenitud de un ser humano que llegó a identificarse con Dios.

Con un Dios que es Caridad.

El recuerdo puramente litúrgico de la muerte de Jesús, sin un compromiso de defender las mismas actitudes que le llevaron a la muerte, convendrá conmigo, improbable lector, que es un folclore vació de contenido.

A Jesús le mataron porque la idea de Dios que él manifestó con su propia entrega al prójimo no coincidía con la que los jefes religiosos de su entorno predicaban. El Dios de Jesús no quiere ser servido, ni exige sacrificios. Solo requiere caridad al servicio del hombre.

jueves, 5 de abril de 2012

I MARQUÉS DE DAROCA

HOMENAJE A DON ANTONIO MINGOTE
Aquí va a estar divinamente; él sabía que la gloria de los hombres no tiene comparación con la Gloria Eterna.

JUEVES SANTO

Efectivamente, improbable lector: este blog versa sobre heráldica. Pero hoy no. Hoy recordaré que la tradición nos ha participado que durante el primer jueves santo, hace un montón de años, se estableció la esencia de nuestra religión cristiana: entrega.
Desde su inicio, la Iglesia propone en este preciso día el recuerdo de la cena de despedida que Jesús realiza con sus discípulos y los dos acontecimientos principales que durante su larguísimo desarrollo resultan más significativos: el lavatorio de los pies y la institución de la eucaristía.

Habrá reparado en el asunto, improbable lector, pero no es vano recordar que los tres evangelistas que narran la institución de la eucaristía no hablan del lavatorio de los pies, mientras que Juan, en su tardío evangelio, narra el lavatorio de los pies y nada menciona de la institución de la eucaristía. Probablemente porque se había convertido ya en un rito mágico y formal, vacío de contenido, y quiso recuperar para la conmemoración dominical de la última cena el carácter de recuerdo de Jesús como don, como entrega. "Yo estoy entre vosotros como el que sirve".

Jesús toma un pan y mientras lo parte y lo reparte dice: esto soy yo. Cuerpo en la antropología judía del tiempo de Jesús, quería decir persona. Hoy hubiera expresado algo así como: meteos bien en la cabeza que yo estoy aquí para partirme, para dejarme comer, para dejarme masticar, para dejarme asimilar, para desaparecer dando mi propio ser a los demás.

La sangre simbolizaba la vida en la tradición judía. Ante las jambas de las puertas de las casas de Egipto que estaban marcadas con sangre el ángel exterminador pasó de largo. La sangre era el perfecto símbolo de la vida. Y Jesús dice: Yo soy sangre que se derrama por todos, que da vida a todos. Esto soy yo. Y esto tenéis que ser vosotros.

La secular insistencia en la presencia real de Cristo en la eucaristía ha convertido el sacramento en una realidad misteriosa, insondable y carente de valor alguno de cara a adquirir un compromiso de entrega a los demás.

Concluyo ya de aburrirle, improbable lector. Seguramente, lo que Jesús quiso decirnos con los gestos que hoy se conmemoran es que el objetivo de su existencia fue darse; que vino al mundo no para que le sirvieran, sino para servir; manifestando de esta manera que su meta, su fin, su plenitud humana, solo la alcanzaría a través de la entrega al prójimo.

miércoles, 4 de abril de 2012

DESCANSE EN PAZ

Me remite don José Luis Sampedro Escolar una viñeta, con motivo medieval, de don Antonio Mingote.

Sirva como homenaje póstumo, merecidísimo, al I marqués de Daroca, no sólo pintor, dibujante, humorista y escritor, todo ello de primera calidad, sino también excepcional caballero.

HERÁLDICA: ¿ARTE O CIENCIA?

CIENCIA Y ARTE DEL BLASÓN

Por don Álvaro Zapata
Heraldista


José Juan,

Sigo con mucho interés la más reciente discusión de su blog, intelectual a Dios gracias, acerca de lo científico o artístico de la Heráldica.

Partiré de la base de que yo ya discurrí sobre ése duplicidad en relación con el mismo asunto, y a raíz de un correo de don Miguel Arista-Salado. Y por tanto no voy a ahondar en ello. Pero sí quiero volver a hacer algunas puntualizaciones propias sobre el mismo.

Me han parecido sumamente acertados los postulados de don José Andrés Navarro Yepes. La Heráldica, desde mi humilde opinión, se compone de la Ciencia y Arte del Blasón. Y sin ánimo de polemizar con Vd. mismo, que habla de la Heráldica como un Arte, de forma exclusiva, sí quiero hacer una breve precisión sobre su primera ídem de la entrada de 30 de marzo.

Tal y cómo decía en la entrada que menciono al inicio, la Heráldica nace como Arte. El Arte del Blasón. Pero a raíz de ése arte, nace una ciencia, la Ciencia del Blasón. Cuyo objetivo y fin último es el estudio riguroso y sistemático de los blasones que el hombre ha creado.

Categorizándolos, dándoles patrones comunes e intentado discernir su origen. De ésa Ciencia, de ése estudio pormenorizado del blasón nacen las Leyes de la Heráldica, que con el tiempo han sido aplicadas al Arte del Blasón, y que, salvo las excepciones de rigor, son aplicadas por todos los Artistas Heráldicos en los diseños que le son encargados. Creando una simbiosis entre la Ciencia y Arte del Blasón, hasta el punto de que ambas han sido confundidas en perfecta simbiosis, cuyo mejor y más simple nombre es Heráldica.

No enlazo esta Ciencia del Blasón con la Heráldica como ciencia auxiliar de la Historia. En este punto sí comparto su opinión. Igual que la Numismática, la Sigilografía y otras herramientas afines, la Heráldica no es exacta en su datación de fechas. Y por tanto, en puridad, es errónea su denominación como ciencia. Pero no es de esta “ciencia” de la que hablo.

Hablo de la ciencia que se encarga del estudio de los blasones. Por el simple gusto, por amor al arte, que diríamos en lenguaje llano. Yo, y estoy seguro que no soy el único sobre la faz de la tierra, estudio blasones, su composición, sus colores, sin otro ánimo que recrearme en el propio conocimiento heráldico, sin ánimo de hacer dataciones ni estudiar la Historia. Esta es la vertiente científica que reconozco en la Heráldica, y a lo que denomino la Ciencia del Blasón.

Esperando que le sean de utilidad mis palabras, cordialmente,

Álvaro

martes, 3 de abril de 2012

RESEÑA

BIOGRAFÍA DE UN AVIADOR EGREGIO.
ALFONSO DE ORLEÁNS Y DE BORBÓN.
INFANTE DE ESPAÑA Y PIONERO DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA

Por don José Luis Sampedro Escolar
Académico de Heráldica


Nadie mejor que el aviador don Cecilio Yusta Viñas, Numerario del Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas y piloto retirado, para escribir la biografía de uno de los grandes personajes de la Aviación, Don Alfonso de Orleáns.
Esta obra, recientemente publicada por la Fundación Aeronáutica y Astronáutica Española en un magnífico volumen de 413 páginas con numerosas e interesantes ilustraciones, apartado de fuentes y bibliografía, índice onomástico y árboles genealógicos más un CD complementario repleto de valiosa información, con más de 17 minutos de imágenes de la época.

Unas sucintas notas de recuerdo del protagonista de tan interesante biografía nos ayudarán a centrar el interés que justificadamente despierta este personaje. S.A.R. el Serenísimo Señor Don Alfonso María Francisco Antonio Diego de Orleans y Borbón, Infante de España, V duque de Galliera (1886-1975), fue hijo de la Infanta Eulalia y del Infante Don Antonio de Orleáns, nieto materno de la reina Isabel II y paterno de SS.AA.RR. los Duques de Montpensier. Caballero de la orden del Toisón de Oro y de la Orden de Calatrava, estaba condecorada con la Gran Cruz de Carlos III, la de San Hermenegildo, la del Mérito Aeronáutico, la Medalla Aérea, la Gran Cruz de la Orden del Redentor, de Grecia, la del Crisantemo de Japón, varias cruces del Mérito Militar con distintivo rojo, cruz de María Cristina, , medalla de Melilla con pasador “Kert”, etc., etc., etc.

Su apodo familiar era Ali, diminutivo de Alfonso y durante toda su vida mantuvo una grandísima intimidad con su primo hermano el Rey Alfonso XIII, intimidad que se hizo aún más profunda al raíz del matrimonio de Ali con una prima de la reina Victoria Eugenia, Bee (la princesa Beatriz de la Gran Bretaña e Irlanda y de Sajonia-Coburgo y Gotha). Sin embargo, tan estrecha relación de los dos matrimonios, estuvo jalonada de desagradables incidentes que ha tratado en profundidad la historiadora Ana de Sagrera en su libro Ena y Bee, en defensa de una amistad (Madrid, 2006).

El Infante cursó sus estudios militares en la Academia de Toledo y, en un alarde de modernidad para la época, en 1910 se hizo piloto en Francia, apoyando en cuanto pudo la creación de la aviación militar española, destacando su participación en el desembarco de Alhucemas en 1925.

Exiliado con el resto de la Familia Real a consecuencia de los tumultos de 1931, en 1937 regresó a España sumándose al Movimiento Nacional, alcanzando el generalato y desempeñando la Jefatura de la II Región Aérea en 1940 pero, cinco años más tarde, publicando fehacientemente su fidelidad a la causa del Conde de Barcelona, renunció a la jefatura de la Región Aérea del Estrecho. Aunque sus relaciones con el Infante Don Juan se deterioraron notablemente el actual rey, Don Juan Carlos, siempre le demostró especial cariño y respeto y lo designó como padrino de bautismo de S.A.R. la Infanta Doña Elena.

Su recuerdo en el Ejército del Aire se va afianzando con el paso de los años y hoy se recuerda su nombre mediante la Fundación Infante de Orleáns, cuya finalidad principal es la conservación de aeronaves históricas.

El libro del que hacemos sucinta pero muy favorable reseña documenta en 21 capítulos una vida aventurera en todos los terrenos, interesante en grado sumo y que revela a muchos un personaje admirable, gran patriota y caballero, basándose en multitud de documentos y testimonios inéditos recogidos durante años por su autor en exhaustiva labor recopiladora que lo convierten en obra de obligada consulta para los futuros estudiosos de las múltiples materias relacionadas con este ilustre príncipe.

NOTA

A WORK

Por don Laurent Granier
Heraldista 

Dear Jose Juan,

I hope you do well.

I collapse under the work but it would be indecent to complain!

Some months ago a Spanish artist from Villa Real came to my home to show me his wonderfull and impressing work of chasing.

Juan Javier Avila usualy works for the Spanish Holy Weeks. It's a true artist and we became friends very quickly.

Last week I had the big surprise to received a present for me (see attached) the result of 3 month of work.
Frankly, I think that such a great talent deserve some advertising. Note that he is creating his website.

Sincerely yours,

Laurent

Laurent GRANIER, Héraldiste
Peintre héraldiste du Vlaamse Heraldische Raad
3, rue Tavernier69001 LYON (France)
Tél. + 33 (0)4 78 72 61 37
Tél. + 33 (0)953 74 61 37
(coût appel local de France métropolitaine)
www.laurentgranier.com

PD.- I have forgotten to give you the size of this work : 32 x 41 cm

lunes, 2 de abril de 2012

APORTACIÓN

CIENCIA SOBRE ARTE

Por don José Andrés Navarro Yepes
Heraldista

Estimado José Juan:

Me gustaría comentarle que su entrada de ayer

Corríjame si me equivoco, pero nunca antes se había pronunciado en su blog diciendo que la heráldica no es una ciencia. Antes al contrario: en varias entradas suyas se da a entender que la heráldica es ciencia.

Seguramente mi opinión sea mucho menos autorizada que la de cualquiera, pero aun así me gustaría exponérsela para que, abusando de su amabilidad, sepa usted corregirme si yerro.

Entre mis aficiones (además de la heráldica, claro está), se encuentra la música. Una persona puede componer música en un pentagrama, y será un artista, un músico compositor. Otra posibilidad es que toque con maestría un instrumento, con lo que será un artista técnico, un músico instrumentista. En estos casos no hay ciencia. Sin embargo, existe la musicología, que es la ciencia de la música. El musicólogo aplica instrumentos científicos para desentrañar una pieza musical ejecutada y creada por artistas. Así pues la musicología es una ciencia sobre arte.

De la misma forma, una persona puede imaginar y diseñar un blasón, o bien pintarlo, y no ser un científico, sino un artista. Pero un heraldista sabrá recoger información, y sabrá juzgar a la luz de la ciencia heráldica la obra del artista heráldico, sin que ello le capacite forzosamente a ser un artista, un buen diseñador heráldico, o un buen pintor.

Otros ejemplos pueden ser un filólogo (científico) y un escritor (artista), o un historiador del arte (científico) con un arquitecto (artista) o maestro constructor del "arco de una ermita semiderruída".

Así pues yo considero que la heráldica tiene una faceta artística y una faceta científica (ciencia sobre el arte).

No obstante, muchas veces es normal que, a base de dedicación y de voluntad, se dé en la misma persona las vocaciones del científico y del artista de su campo. Por eso es difícil encontrar musicólogos que no se atrevan a componer, a tocar o a dirigir, o heraldistas que no hayan diseñado nunca unas armas, aunque sean las suyas propias.

Esto me ayuda a entroncar con aquella otra entrada de hace ya cuatro años:

¿Debemos acaso renunciar a una de las dos partes? ¿No puede (y debe) el artista heráldico ayudarse de los conocimientos científicos que les aporta la heráldica? ¿No puede tampoco acaso el heraldista componer o ejecutar un escudo, so pena de contaminar el objeto de estudio?

Por supuesto, puede haber numerosos casos puntuales de lo contrario, pero cuando una persona tiene una formación integral sobre la ciencia y el arte de su campo, suele dar mucho mejor resultado (tanto científico como artístico).

Sé que no quería "abrir debate alguno" sobre el tema, así que pido disculpas si ha resultado un mensaje indeseado o inútil.

Un saludo.

José Andrés.

domingo, 1 de abril de 2012

PRUEBA

COMENTARIO

Por don José Antonio Padilla Solano
Heraldista
Ingeniero Superior Naval

José Juan:

A modo de curiosidad, los gentilhombres acolaban a su escudo dos llaves de oro en sotuer, de igual modo que el Camarero Mayor del Rey.

Te adjunto fragmento e imagen del libro del Cronista Rey de Armas de Isabel II donde aparece el dato, por si resultase de interés.
Jose